Emparejado, Perforado, Armado y Ribeteado del Cuero


Distintas clases de cola y su empleo

Para unir las piezas, a fin de perforarlas y coserlas, se emplean determinadas clases de cola, las que utilizan las propiedades adhesivas de variadas sustancias.

Las colas plásticas (de contacto superficial), de las cuales hay diversas clases, también son adecuadas para estos trabajos; solo hay que determinar cuáles son las más convenientes para encolar cueros. El procedimiento y el uso son los mismos que se han señalado para las de resina. El engrudo puede utilizarse para pegar cuero sobre cartón, aplicándolo con pincel.

La cola de carpintero sirve para los mismos fines que el engrudo. Sin embargo, su uso no es recomendable para el principiante, porque ensucia fácilmente el trabajo y, por otra parte, pega muy firmemente. Se prepara calentándola a baño maría en una cazuela, y se aplica con pincel.
Para pegar cueros no grasosos se utilizan actualmente adhesivos sintéticos con resultados convenientes, que endurecen en pocos minutos. Antes de empezar un trabajo se recomienda siempre hacer un ensayo.

Cola de resina sintética. Sirve para encolar superficies reducidas. Con un palillo se aplica una delgada capa de cola a las dos superficies que han de unirse. Una vez que la cola haya adoptado un color marrón, se superponen ambas superficies.

Emparejar y perforar

Al observar en su totalidad un trabajo, la impresión general está determinada por el esmero del emparejado y del perforado. Muchos trabajos quedan desprolijos por descuido, mientras que, por otra parte, un trabajo mal terminado puede perfeccionarse emparejándolo con esmero.

El emparejado se lleva a cabo cuando el modelo ya ha sido armado, pero antes del perforado.
Las piezas encoladas suelen presentar irregularidades en los bordes, que se eliminan con el tajador bien afilado o con una hoja de afeitar. Cuando se realiza el emparejado se tiene la posibilidad de observar la forma del objeto y corregirla si fuere necesario. (Fig. 25).

Después de emparejar la pieza, se comienza a perforar. Esta operación se realiza con el sacabocados de tenaza, luego de elegir el diámetro necesario: por lo general será el más pequeño o el siguiente. Luego se determina la distancia entre los agujeros, así como entre estos y el borde. Con la punta del buril se traza una débil línea auxiliar a una distancia de 2 a 3 mm del borde. Después se perfora de tal manera que la distancia entre los agujeros sea la misma que desde el borde. El centro de los agujeros deberá coincidir con la línea auxiliar. La figura 28 muestra como se usa el sacabocados y como se perfora correctamente. Sería poco práctico marcar cada agujero por separado. Resulta muy practico pasar una rueda dentada para copiar, sobre la línea auxiliar. Si se desea que las perforaciones no sean agujeros circulares, sino simples tajos por los cuales pase el tiento, se utiliza el sacabocados de percusión. Con esta herramienta se perforan los tajos, golpeando sobre una base apropiada (Fig. 27).

Armado

Ribeteado

Es común que los bordes encolados de las labores de cuero estén reforzados con un ribete. Si el ribeteado se realiza con esmero y en armonía con el objeto, constituye parte del adorno. Muchas veces el ribete será la única decoración del trabajo y no será necesario grabar la superficie.

El ribete se hace siempre con tiento de cuero. Por lo general se cortan tiras de 1 a 1,5 m de largo y aproximadamente 3 mm de ancho. Si el cuero no es lo suficientemente delgado, hay que rebajar las tiras para que se adapten firmemente a la pieza. Si se dispone de un trozo grande de cuero se lo puede cortar con la regla y el cortante, como se ve en la figura 10. Pero es posible economizar material utilizando algún resto de cuero. Para ello basta darle una forma redondeada y cortar con la tijera, desde el borde y en espiral, una tira delgada y lo mas pareja posible (Fig. 29). Mejores resultados se obtienen por el método que se explica a continuación. Necesitamos un resto de cuero de forma circular u ovalada; una tablita de más o menos 5 cm de ancho, 8 cm de alto y 1 cm de espesor, y un cortante muy afilado. Practicar en el lado menor de la maderita, una muesca que tenga 1 cm de ancho por el alto del espesor del cuero por cortar (Fig. 30a). Clavar el cortante sobre la tabla de trabajo, con el filo hacia el frente. Abrir con la tijera una colita en el borde del cuero. Con la mano izquierda sostener fuertemente la maderita, del lado del filo del cortante y perpendicular a la base, de manera que la abertura entre el cortante y la maderita responda al ancho del tiento que queremos cortar (Fig. 30b). Pasar la colita del cuero por esta abertura y con la mano derecha tirar de ella para que, al girar este, el filo lo corte en forma de espiral. De esta manera se puede obtener un tiento parejo de 6 a 10 m de longitud (Fig. 31), sobre todo si se aprende a empalmar el tiento como corresponde. Hay que tener presente que no es cómodo ribetear con tientos demasiado largos.

Antes de ribetear hay que teñir y encerar los tientos. Para encerarlos, se frotan con una vela de sebo. Si el tiento resulta muy blando se le puede pasar un poco de a presto.

Si alguna vez se quiere prescindir del ribeteado, se refuerza el borde cosiéndolo con hilo: se encera el hilo, se enhebra en una aguja triangular y se cosen las piezas con punto continuo. Puede coserse con dos agujas, para obtener una costura más resistente (Fig. 32). Si se utilizan tientos de cuero, pueden tomarse con la misma costura distintas partes interiores, como, por ejemplo, el forro.

Cordón simple

Se comienza a pasar un tiento a partir del centro del lado que se desea acordonar. Se pasa el tiento por un agujero, de modo que ambos extremos tengan la misma longitud. Luego se ribetea con punto cordón (Fig. 34) en ambas direcciones. Para alargar el tiento se procede del mismo modo que para hacer la terminación, según la figura 36. Es importante que el ribeteado se realice en forma bastante apretada.

Si se trata de dos piezas cuyos bordes no se ribetean íntegramente, se sigue la indicación de la figura 35. Para empezar se pasa el extremo del tiento unos 7 cm a través del primer par de agujeros y en seguida otra vez por los mismos agujeros y en espiral, o sea por dentro de la primera pasada. Luego se abren un poco las partes encoladas para poder sacar el extremo del tiento a través de la abertura así obtenida. Se aplasta el tiento cuidando que el extremo del mismo quede bien apretado entre los bordes, de manera que no resulte necesario pegarlo ni cortarlo. La terminación es similar a la iniciación.

Si los tientos terminan en un mismo lugar ribeteando desde direcciones opuestas, la terminación se hará como sigue (Fig. 36): se abre el borde encolado; las ultimas pasadas de ambos extremos se habrán hecho bien flojas. Luego de pasarlos por el último agujero, se sacan los dos a través de la abertura, de tal manera que cada tiento conserve su dirección anterior. Finalmente se aplasta por medio del buril para que los dos extremos permanezcan en el interior del cordón y no sean visibles. Si fuere necesario se cortan las puntas que sobresalgan.

Ribete decorativo

Lo ilustran las figuras 37 y 38. El dibujo de la figura 33 muestra las fases sucesivas del trabajo.

A. El tiento se pasa de derecha a izquierda por el primer agujero, dejándose un extremo de 5 cm para la terminación. El extremo largo vuelve por encima del borde hacia la derecha y pasa por el agujero siguiente dejando un asa.

B. Luego se pasa desde atrás y por delante del asa (Fig. 38). Se aprieta el anudamiento y se sigue de la misma manera.

C. Después de haber ribeteado un trecho se observa cómo queda el ribete. De ninguna manera debe retorcerse el tiento para evitar que el reverse quede hacia afuera. Hay que atezar cuidadosamente, y tratar de lograr un ribete bien parejo. El extremo se introduce de tal manera que quede prolijo y bien disimulado.

Para empalmar o alargar un tiento, el nuevo o adicional se pasa a través del último agujero donde ha pasado el anterior, y se sigue trabajando con él; en tanto, se mete entre las dos piezas la punta del anterior. Una gotita de cola impedirá que zafe.

Si bien el aficionado puede recurrir a las más diversas técnicas para ribetear, conviene que utilice los métodos más sencillos. La figura 39 indica distintas posibilidades de unir dos piezas de cuero.

Cierres y asas

Broches de presión y remaches

El uso de broches de presión es a veces poco menos que imprescindible en los objetos de cuero pequeños. Son fáciles para fijar, pero para el principiante esta operación también puede plantear dificultades, por lo cual se explicará el procedimiento. Los instrumentos necesarios son los remachadores (se necesitan dos diferentes) y, por supuesto, los broches, que se componen de cuatro partes. Un botón de celuloide, una contraparte grande, una corona y una contraparte chica.

El broche de presión se sujeta de la siguiente manera: se determina primero el lugar exacto destinado al botón de celuloide y se abre un agujero del diámetro de la contraparte grande (Fig. 40). Se juntan las dos partes, se coloca el remachador en su lugar y se dan unos golpes de martillo, con lo cual el botón de celuloide y la contraparte grande quedaran unidos por presión (Fig. 41).

Luego se sujeta la corona y su contraparte pequeña. Se abre nuevamente un agujero, después de haber determinado el punto correspondiente, y se colocan las partes en su lugar.

En el hueco del remachador se ajusta la corona (para que no se rompa) y se aplica un martillazo, Se cierra el broche de presión y ya se tiene un cierre sencillo y resistente.

Como hay diversos tipos de broches de presión, se elegirán los remachadores que correspondan a cada uno.

Hebillas, botones y cierres

Las hebillas que se utilizan, por ejemplo, en las correas largas de carteras y en los cinturones pueden adquirirse en los negocios especializados. Para fijar una hebilla se realiza un corte en el centro de la correa y a una distancia adecuada desde el extremo. Por dicho corte se pasa el clavito de la hebilla. Se dobla el extremo corto de la correa, se encola y se remacha o cose.

Los botones suelen utilizarse para cierres de bolsos y carteras. Pueden fabricarse de cuero, pero son más comunes los de madera o material plástico.

La figura 42 muestra como se fabrica un botón con restos de cuero. Se corta una tira de cuero en forma de cuna, de 20 cm de largo y de 4 cm de anchura máxima; se enrolla apretadamente a partir de la parte más ancha. Una vez que el botón tenga el tamaño deseado, se perfora con el sacabocados. Se pasa la punta por el agujero y se tira. Si se pasa la punta una vez más por el agujero, aumentara la solidez del botón.

Si no se desea perforar el botón, se practican dos tajos transversales a una distancia de 9 cm, aproximadamente, del extremo más ancho de la tira (Fig. 42); por ellos se pasará la punta luego de enrollar el botón.

Un botón de madera puede utilizarse como núcleo. Para confeccionar un botón redondo se precede como sigue: se corta un trocito de cuero, algo más grande que el botón, y se encola debajo de este; se coloca otro encima, y ambos cueritos se encolan en el borde. Se recorta y empareja con tijera y se refuerza con punto bastilla o ribete.

Otros cierres para carteras y asas para bolsos están representados en las figuras 43 y 44. Las líneas punteadas representan costuras que pueden reemplazarse por encoladuras y reforzarse con remaches (no olvidar de rebajar el cuero antes de encolar). Los cierres se elegirán de acuerdo con la forma y finalidad del objeto. La figura 43 muestra algunas soluciones sencillas.

fuente: Trabajos en Cuero – Waldemar Buhler

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